Reflexión sobre la exposición del grupo: “LAS
MARMOTAS”.
En primer lugar, decir que
la exposición me gustó mucho. Nuestros compañeros explicaron muy bien los
contenidos y supieron defenderse durante la exposición.
De los aspectos que me
llamaron la atención voy cabría destacar una idea, un detalle, que nosotros
pasamos por alto reflejar de manera explícita en nuestro trabajo, que fue “el
comportamiento receptivo con las ideas de los compañeros”. Creo que esta idea
es clave a la hora de llevar a cabo un aprendizaje cooperativo, ya que es
necesario que los miembros de un grupo de trabajo escuchen las ideas del resto,
pudiendo estar de acuerdo o no con ellas. Y recalco la palabra “escuchar”, que
no oír únicamente, incluyendo no solo el hecho de percibir sonidos, sino
también el detalle de comprender. Así es como verdaderamente puede construirse
el conocimiento, escuchando, comprendiendo y debatiendo sobre las ideas. Y
esto, en mi opinión, es aplicable a muchas de las situaciones a las que, como
miembros de una sociedad, nos enfrentamos.
Otro de los aspectos que
me han llamado la atención y también creo que es muy importante no sólo en este
trabajo o en esta asignatura, es el correcto uso del lenguaje. Esto puede
observarse en un ejemplo que tratamos durante la exposición: la diferencia. Está
claro que no todos somos iguales, pero sí tenemos el mismo derecho de ser
educados… De esta manera, en nuestras aulas vamos a encontrar personas que
aprendan a distintos ritmos, que presenten alguna discapacidad o problema que
les impida realizar ciertas actividades o tareas...Y nosotros como docentes no
podemos, o mejor dicho, no debemos obviar esa diferencia, sino que tenemos que
aprender a trabajar con todos. El hecho de que haya personas con distintas
destrezas, gustos, nacionalidades… es algo que enriquece el aprendizaje del
grupo, de los alumnos e incluso del propio docente.
Por este motivo, el
correcto uso del lenguaje es imprescindible, para entender en este caso la
diferencia no solo de aquellos niños que en el aula tengan alguna discapacidad
o problema, sino como todas las características que nos hacen diferentes.
Las normas de
funcionamiento en el aula fue otra de las cosas de la que también aprendí. Las
normas en el aula deben establecerse mediante el consenso entre los profesores
y los alumnos, de la misma manera que las consecuencias (que no castigos). De
esta manera, nuestros alumnos sabrán cuando no han hecho algo bien y su
correspondiente consecuencia ellos mismos, siendo autoresponsables de sus
actos. Esto me hizo pensar en mis alumnos de prácticas: en clase, la profesora
tenía un cartel con una serie de normas que cada día, los encargados del aula,
leían y repasaban. Pero esto no funcionaba, o por lo menos, no siempre, y los
niños terminaban siempre quebrantando ese decálogo de normas que la profesora
había impuesto.
De la actividad, lo que
más me gustó fue que este grupo incluyó un gran número de técnicas. Aunque la
del TGT no sea una técnica muy funcional para trabajar el aprendizaje
cooperativo, sí que es cierto que combinándola con el 1-2-4 sí que puede ser
interesante para trabajar en el aula.
En definitiva, la
exposición me aportó muchos aspectos que, aun no siendo nuevos, fueron detalles
que había pasado por alto.
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