La exposición de este grupo fue amena y muy interesante,
sobre todo en los siguientes aspectos que fueron los que más me llamaron la
atención.
El primer aspecto es la organización del trabajo según tres ámbitos
principales para realizar una guía de trabajo, los cuales seguían una progresión.
Primero, es necesario que los niños se conozcan entre sí y para ello, este
grupo propuso algunas dinámicas de grupo y el uso de sociogramas. Esto favorece
la cohesión del grupo, aspecto imprescindible en el funcionamiento de nuestras
aulas. En este primer ámbito, también se incluye la creación de los grupos
base. Para ello, y esto es una cosa que no tenía muy clara pero que ahora
entiendo correctamente, existe una técnica que consiste en dividir a nuestros
alumnos en tres grupos: los más capaces de dar ayuda, los que más ayuda
necesitan y los que están en la media. Con la primera clasificación no nos referimos
a aquellos que tienen capacidades más altas, sino a aquellos que tienen una
buena disposición a ayudar a sus compañeros. Para poner en práctica esta técnica,
es necesario que los alumnos no estén presentes cuando el profesor los cree, ya
que los alumnos podían ofenderse o desmotivarse. Otro de los aspectos que me
llamó la atención y que la profesora comentó en clase y que se incluye dentro
del primer ámbito es el no tener en cuenta las preferencias de los alumnos en
cuanto a la formación de los grupos base. O mejor dicho, sí tenerlas en cuenta
para no poner juntos en clase a los alumnos que sean amigos fuera: hay que saber
diferenciar entre amistad y compañeros. En clase todos somos compañeros y hay
que aprender a trabajar con cada uno ellos. De hecho, si dos alumnos que juegan
juntos en el recreo con unos roles determinados, luego los colocamos en el
mismo grupo, seguramente reproduzcan los mismos roles que fuera del ámbito de
la clase.
En el segundo ámbito hablaron de la creación del Plan de de
Equipo y la importancia de que todos los miembros del equipo participaran en
todas las actividades.
En el tercero, nos propusieron su actividad utilizando
distintas técnicas para llevar a cabo el aprendizaje cooperativo: lápices al
centro y TGT. La primera sí que la conocía, pero su explicación me aclaró mucho
su constitución. Pero sobre todo, lo que más me llamó la atención (posiblemente
de toda la exposición, en sí) fue el TGT. Ellos propusieron un torneo por
puntos y, aunque esta técnica no termina de ser muy eficaz para trabajar el
aprendizaje cooperativo, nuestros compañeros propusieron lo siguiente para que
sí lo fuera. Primero, los alumnos elaborarían las preguntas en los grupos de
base relacionadas con el contenido (los transportes), siendo éstas de diferente
dificultad. La figura del profesor es clave para guiar a los alumnos y
asegurarse de que hay tanto preguntas fáciles, como difíciles. Después,
siguiendo la técnica del TGT, los alumnos formarían grupos en cuanto a sus
capacidades y empezaría el juego: el profesor iría haciendo las preguntas que
ellos habían elaborado y elegiría a las personas según la dificultad de la
pregunta y las capacidades de dicho niño. Esto es muy positivo para que todos
puedan participar y ganar. Finalmente, nuestros compañeros, para evitar un
único premio para el grupo ganador, a parte de hacer las preguntas de la manera
que antes he comentado, propusieron entregar premios a todos según varias
categorías: “Grupo que ha dado respuestas más originales”, “Grupo que más rápido
ha levantado la mano”… Sería interesante que los alumnos supieran de antemano
en las distintas categorías en las que pueden destacar para esforzarse en ello,
o mientras se realiza el concurso elaborar una tabla con los nombres de los
grupos y los posibles premios, e ir haciendo una cruz a modo de punto. Con
esto, los alumnos se centrarán en esa “meta” y se comportarán de la mejor
manera para alcanzarla.
En definitiva, esta exposición ha sido muy interesante,
destacando la manera de solucionar la ineficacia de la técnica TGT en la práctica
del aprendizaje cooperativo.
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