miércoles, 19 de febrero de 2014

Reflexión del grupo 'SMID'. Sara Almeida Magro

Esta exposición fue muy interesante y estaba muy bien estructurada desde mi punto de vista.
La primera idea que se trabajó fue que el aula es quien tiene que seguir el aprendizaje de nuestros alumnos y no al revés.
El aprendizaje cooperativo tiene una doble finalidad: por un lado es necesario cooperar para aprender, y por otro es necesario aprender para cooperar. De esto, podemos extraer la conclusión de que este tipo de aprendizaje sea entendido como un contenido y no como una simple metodología; que se desarrolle como una rutina en el aula, por medio de dinámicas cooperativas.  Tradicionalmente, los trabajos en grupo se hacen de manera esporádica y no se pautan correctamente, por lo que, finalmente, no tienen una utilidad clara.
A través del aprendizaje cooperativo, mediante dinámicas y actividades, puede lograrse un cambio en el comportamiento de nuestros alumnos.
Otra de las ideas que destaco de esta exposición con respecto al aprendizaje cooperativo, es que es necesario que todos los alumnos participen y para que eso suceda, es imprescindible que las actividades estén estructuradas. Esto quiere decir que todo debe estar correctamente pautado y ha de trabajarse de manera continua y progresiva, ya que el desarrollo del aprendizaje cooperativo no es algo que surja de manera espontánea.
Así mismo, cuando llevemos a cabo actividades cooperativas, es mejor utilizar menos técnicas pero que estén bien trabajadas, que muchas sin que los alumnos aprendan de una manera eficaz. De la misma manera, es primordial que las programaciones que elaboremos sean reales y posibles, es decir, que como docentes tenemos que tener claro qué queremos enseñar y cómo hacerlo, teniendo en cuenta el tiempo del que disponemos.
Los factores que intervienen en el desarrollo del aprendizaje cooperativo son la responsabilidad, la interacción estimuladora, la interdependencia positiva, la gestión interna y la evaluación. Los que más me llamaron la atención fueron la interacción estimuladora, entendida como las estrategias para fomentar el aprendizaje cooperativo (roles y gestos propios de un grupo); y la interdependencia positiva, que consiste en la influencia positiva dentro de los miembros del grupo. Para esto último sería interesante utilizar la técnica del Blanco y la diana.
Una de las cosas importantes del desarrollo del aprendizaje cooperativo es que los alumnos sean conscientes de su aprendizaje, pudiéndolo conseguir con la técnica 1, 2,4. Para ello es interesante que nuestros alumnos hagan una pequeña reflexión.
La actividad que este grupo nos propuso fue sobre el aparato digestivo. Se dispondría la clase en ocho grupos de 3 integrantes cada uno y, por sorteo, les tocaría un órgano que interviene en el proceso digestivo. Cada grupo tendría tres tareas, adjudicadas a cada uno de sus miembros. Intercambiarían la información de manera rotativa y harían un resumen y así, todos participarían y todos sabrían todo lo referido al órgano que les ha tocado.
Expondría cada grupo lo referido a su tema e irían colocando los órganos en el maniquí de la clase. De esta manera, el trabajo de cada uno es importante e imprescindible para el resto de clase, formando parte de un trabajo global final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario