Esta
exposición fue muy interesante y estaba muy bien estructurada desde mi punto de
vista.
La
primera idea que se trabajó fue que el aula es quien tiene que seguir el
aprendizaje de nuestros alumnos y no al revés.
El
aprendizaje cooperativo tiene una doble finalidad: por un lado es necesario
cooperar para aprender, y por otro es necesario aprender para cooperar. De
esto, podemos extraer la conclusión de que este tipo de aprendizaje sea
entendido como un contenido y no como una simple metodología; que se desarrolle
como una rutina en el aula, por medio de dinámicas cooperativas. Tradicionalmente, los trabajos en grupo se
hacen de manera esporádica y no se pautan correctamente, por lo que,
finalmente, no tienen una utilidad clara.
A través
del aprendizaje cooperativo, mediante dinámicas y actividades, puede lograrse
un cambio en el comportamiento de nuestros alumnos.
Otra de
las ideas que destaco de esta exposición con respecto al aprendizaje
cooperativo, es que es necesario que todos los alumnos participen y para que
eso suceda, es imprescindible que las actividades estén estructuradas. Esto
quiere decir que todo debe estar correctamente pautado y ha de trabajarse de
manera continua y progresiva, ya que el desarrollo del aprendizaje cooperativo
no es algo que surja de manera espontánea.
Así
mismo, cuando llevemos a cabo actividades cooperativas, es mejor utilizar menos
técnicas pero que estén bien trabajadas, que muchas sin que los alumnos aprendan
de una manera eficaz. De la misma manera, es primordial que las programaciones
que elaboremos sean reales y posibles, es decir, que como docentes tenemos que
tener claro qué queremos enseñar y cómo hacerlo, teniendo en cuenta el tiempo
del que disponemos.
Los
factores que intervienen en el desarrollo del aprendizaje cooperativo son la
responsabilidad, la interacción estimuladora, la interdependencia positiva, la
gestión interna y la evaluación. Los que más me llamaron la atención fueron la interacción
estimuladora, entendida como las estrategias para fomentar el aprendizaje
cooperativo (roles y gestos propios de un grupo); y la interdependencia positiva,
que consiste en la influencia positiva dentro de los miembros del grupo. Para
esto último sería interesante utilizar la técnica del Blanco y la diana.
Una de
las cosas importantes del desarrollo del aprendizaje cooperativo es que los
alumnos sean conscientes de su aprendizaje, pudiéndolo conseguir con la técnica
1, 2,4. Para ello es interesante que
nuestros alumnos hagan una pequeña reflexión.
La
actividad que este grupo nos propuso fue sobre el aparato digestivo. Se
dispondría la clase en ocho grupos de 3 integrantes cada uno y, por sorteo, les
tocaría un órgano que interviene en el proceso digestivo. Cada grupo tendría
tres tareas, adjudicadas a cada uno de sus miembros. Intercambiarían la
información de manera rotativa y harían un resumen y así, todos participarían y
todos sabrían todo lo referido al órgano que les ha tocado.
Expondría cada grupo lo
referido a su tema e irían colocando los órganos en el maniquí de la clase. De
esta manera, el trabajo de cada uno es importante e imprescindible para el
resto de clase, formando parte de un trabajo global final.
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