En la exposición de nuestros compañeros, puedo destacar como elemento novedoso la aplicación de la técnica nominal. Esta consiste en que el profesor es el facilitador en el proceso de enseñanza-aprendizaje que se desarrolla con esta técnica. Consiste en la formación de equipos, en los cuales cada uno de ellos nombrará un portavoz en cada ronda, algo esencial para fomentar la participación en grupo grande de todos los alumnos.
Cada alumno debe escribir sus conocimientos previos sobre el contenido que se trata en clase (animales), compartiendo posteriormente las ideas de cada alumno con el resto de miembros. El siguiente paso es que el portavoz comunique la idea global que han elaborado entre los miembros del grupo al profesor. Este repetirá el proceso con el resto de equipos para escribir la idea en la pizarra. Es una técnica muy interesante, pues a mi modo de ver permite a los alumnos explorar sobre sus conocimientos que tienen acerca de un tema, expresarlo al resto de compañeros del grupo, lo que tiene dos enfoques, que el alumno ayude a los demás explorar sus conocimientos a partir de su idea y pensar a partir de los del resto. Esto enriquece el proceso de aprendizaje, pero es esencial que el docente se esfuerce en hacer a los alumnos este enfoque de la actividad. Esta forma de aprender favorece el aprendizaje, pues hace al alumno partícipe y esencial en el proceso de aprendizaje, pero como bien he recalcado, es importante que el profesor explique y haga entender el enfoque de la actividad.
Como se debatió en clase, no creo que sea necesaria asignar puntos a la idea previa más importante o destacada, creo que podría ser interesante utilizar esas ideas en la pizarra para realizar un debate, primero en pequeños grupos y luego en gran grupo para que todos construyamos el conocimientos y las ideas correctas, detectando los errores en sus concepciones previas.
También se debatió sobre la utilización de imágenes reales o "infantiles animadas", que más tarde denominamos como irreales. Yo, como los compañeros que exponían, pienso que es un error el utilizar imágenes irreales para aprender, por ejemplo, como es un animal, transporte, etc. Evidentemente no podemos quitar a los niños esa fantasía propia de la edad, pero creo que para su correcto desarrollo los niños deben de conocer la realidad, pues lo contrario puede conllevar errores en la concepción de esta o incluso la idealización y no aceptación de ésta (como también mencionó la profesora, casos de niños que al dibujarse representan una figura idealizada y no así mismos).
Después, propusieron una lectura compartida a partir del material didáctico aportado por el docente. Además el trabajo sigue roles en el equipo, pues uno se encargará de leer, corregir y asesorar. Posteriormente otro alumno realiza un resumen. Los otros dos restantes corrigen y asesoran. Cada rol será estipulado mediante sorteo. Para mí es una actividad acertada, pero que es necesario estipular y estructurar bien que tienen que realizar los alumnos que corrigen y asesoran, sobretodo para evitar que estos alumnos queden parados y sin hacer nada.
A partir de la técnica del rompecabezas realizarán un mural, que como en otras exposiciones es algo muy positivo porque pone a todos los alumnos en trabajar; al mismo tiempo considero, como he dicho en anteriores entradas, que es importante establecer bien los roles que desempeñarán los miembros de cada grupo y que estas deben asignarse estratégicamente por el docente.
La última idea a destacar, para mi una propuesta muy acertada es la de realizar una cadena de preguntas, destinada a repasar contenidos en una sesión previa a la del examen. Esto es algo que debería ser, desde mi punto de vista, esencial en las sesiones previas, pues conseguimos que los alumnos afiancen sus conocimientos, exploren sobre l oque ya saben repercutiendo en su motivación y corrijan ideas erróneas o que ignoraban.
Además como comentamos en clase, permite a los alumnos que por diversas circunstancias no puedan estudiar en su casa, realizar un repaso de los contenidos que aseguren que puedan alcanzar unos mínimos que permitan poder alcanzar los contenidos mínimos que el docente haya planteado en su criterios de evaluación, porque para mí, al igual que no podemos pretender que los alumnos aprendan por sólo por si mismo, sólo con la interacción del libro o sólo escuchando al profesor, no podemos pretender que la evaluación se dedique en exclusiva en poner a prueba a los alumnos. La evaluación debe servir para que todo el trabajo previo de sus frutos y los alumnos acudan lo mejor preparados a una hipotética prueba (o examen) y para ello debemos asegurarnos y ayudar a los alumnos para que los resultados sean los mejores posibles: un verdadero aprendizaje de los alumnos y no sólo aprobar un examen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario