En la última clase de la asignatura
de educación inclusiva, cada grupo expusimos lo que habíamos trabajado sobre
los trastornos de manera individual. En la clase anterior, dentro del grupo,
estuvimos hablando y explicando cada uno el trastorno que habíamos elegido.
Lo mejor de esta exposición fue que
cada grupo decidimos qué exponer y cómo hacerlo. Concretamente, en mi grupo
decidimos hablar brevemente cada uno sobre el trastorno elegido, pero al ver
que el resto de nuestros compañeros habían hablado ya de ello, nos decidimos
que fuera Aitor quien nos hablara de su trastorno. Él había elegido la inteligencia
límite por una cuestión personal. Cuando él nos lo explicó en el grupo de
trabajo, me quedé muy impresionada, pero no por el trastorno en sí, sino por cómo
había sido tratado a lo largo de su vida, tanto en el colegio como fuera del
mismo. Sinceramente, me dio mucha rabia. Aun así, he de decir que me encantó el
trabajo que hizo mi compañero.
Ahora pasaré a explicar los
trastornos que más e llamaron la atención, ya fuera porque no eran muy
conocidos para mí, o por cómo lo explicaron:
- La espina bífida es un trastorno físico que
consiste en una alteración en la columna vertebral. Dependiendo de la zona
de la columna dónde se produzca, lleva consigo la inmovilidad de
determinadas extremidades. Las barreras que puede encontrarse una persona
que padezca este trastorno son: arquitectónicas, la dificultad para
relacionarse con el resto de las personas, la sobreprotección de los
padres, retraso académico y la falta de organización y de concentración.
Estas pueden superarse adaptando el centro a la silla de ruedas (tanto los
espacios comunes como el aula), normalizar la situación con el fin de
evitar las discriminaciones o elaborar un plan de trabajo que le ayude a
tener todo organizado.
- La sordoceguera, como la propia palabra indica,
afecta a los órganos sensoriales de la vista y del oído, es decir, que las
personas que padecen este trastorno son ciegos y sordos, pero de manera
simultánea. Aquí, nuestra compañera Lara, nos habló de Paco, un hombre
mayor que padece este trastorno. En el video que nos enseñó pudimos
comprobar cómo las personas que padecen este trastorno pueden ser menos
dependientes gracias a que pueden comunicarse a través del tacto. Él puede
llevar una vida como la del resto de las personas. Lo que más me gustó del
video fueron las palabras de Paco, de las que destaco “yo intento buscar
situaciones de felicidad”. Porque al final es lo que todos perseguimos:
ser felices.
- La miopatía y la lesión medular son
trastornos físicos, y las personas que los padecen van en silla de ruedas.
Por tanto las barreras principales a las que van a tener que hacer frente
estas personas son arquitectónicas y la no adaptación de dichos alumnos en
clase. Estas barreras pueden eliminarse utilizando técnicas de aprendizaje
cooperativo en el aula, elaborando un plan de acogida y haciendo que todos
los alumnos se sientan igual de importantes.
- La ceguera consiste en la pérdida, total o parcial,
del sentido de la vista. Una manera de ayudarles en el aula es iluminando
correctamente la pizarra, tener material adaptado, así como no cambiar las
cosas de sitio en el aula, o sí es así, avisarle de que se va a realizar
dicho cambio.
- El TDAH tiene como rasgos característicos la hiperactividad
y el déficit de atención. Las barreras que afrontan los niños que padecen
este trastorno son la baja autoestima producida por los logros que no
consiguen dado que sus profesores no adaptan los objetivos a su ritmo de
aprendizaje; frustración, las etiquetas y prejuicios, entre otras. Estas
barreras pueden “derribar” partiendo de un cambio en la mentalidad del
profesorado y utilizando técnicas de aprendizaje cooperativo que permitan
que el alumno alcance los logros, adecuados a sus metas.
- Los alumnos con altas capacidades se caracterizan
por tener un coeficiente intelectual superior al de la media. A menudo,
estos alumnos no son considerados como niños con necesidades, pero esto no
es así, ya que no se obtienen de ellos resultados académicos tan brillantes
como se espera. Luego, una de las barreras principales a las que estos
niños se enfrentan es a la despreocupación de su aprendizaje por parte de
los docentes. Sería necesario, igual que para el resto de los alumnos,
adaptar los objetivos a su ritmo de aprendizaje: podrían establecerse
metas más grandes para ellos, pero a través de actividades motivadoras.
- Las personas que padecen el espectro autista se
caracterizan por tener dificultades en las interacciones sociales y en la
comunicación, y problemas de conducta. Como en la mayoría de trastornos,
no todos los que lo padecen se comportan de la misma manera. Las barreras
principales a las que tiene que hacer frente un niño autista en un aula
son la desinformación del profesorado, las bajas expectativas que se
tienen de él y la incapacidad para adaptarse a los cambios que se producen
en el aula, entre otras. Para paliar esto, es imprescindible crear un
clima adecuado en el aula, en el que la diferencia se entienda como algo
natural y no como algo negativo; formar al profesorado; elaborar un
cuaderno y pictogramas en el que aparezcan bien explicadas las rutinas y
todo lo que se vaya a realizar durante el día a día. Nuestros compañeros
que expusieron este tema nos pusieron un vídeo precioso del que quiero
rescatar una frase: “Me gusta que me den abrazos”. Porque al fin y al
cabo, a todos nos gusta sentirnos queridos y en eso, no somos para nada
diferentes.
- La parálisis cerebral es un trastorno no
degenerativo que afecta al sistema nervioso central. Da lugar a problemas
sensitivos y dificultades a la hora de comunicarse.
- La dislexia es un problema en el aprendizaje que
genera depresión, frustración y baja autoestima.
- El síndrome de Down consiste en la alteración
producida en uno de los cromosomas. Esto provoca un déficit en el
desarrollo motor y de la percepción. Uno de los grupos que expuso este
trastorno nos mostró un video precioso sobre la historia de una niña con
este síndrome, pero contada por sus padres y abuelos. Me gustó, sobre
todo, el mensaje de que la pequeña podría hacer de todo igual que otros
niños y animaba a los padres que se encontraran en su misma situación para
que lucharan.
Las barreras a
las que tienen que hacer frente las personas que padecen este trastorno son
arquitectónicas; la falta de integración dentro del aula, la desinformación de
los profesores y las dificultades en el aprendizaje. Esto puede solucionarse
tratando la diferencia como algo natural en el aula, adaptando las unidades
didácticas a su ritmo de aprendizaje, proponiendo actividades dinámicas y
motivadoras, eliminando las barreras arquitectónicas mediante la adaptación de
centro…
Considero que para un profesor,
independientemente de la especialidad que sea, ha de conocer los trastornos
principales a los que puede hacer frente en su día a día en clase. Esto le
ayudará a elaborar estrategias de cómo abordar el problema, teniendo siempre
actitud positiva e inclusiva. Esto, sin duda, mejorará la práctica docente y la
calidad de la enseñanza que ofrezcan. Todos los que nos queremos dedicar a esta
profesión debemos ser conscientes de que los niños con trastornos van a estar
en nuestras aulas y que les tenemos que ayudar. Que existen miles de maneras,
pero la buena y la que considero como la mejor, es tratándoles como uno más en
clase, dándoles la misma importancia que al resto, pero al mismo tiempo
adaptándonos a las necesidades individuales que requieran.
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