jueves, 3 de abril de 2014

Exposiciones sobre los trastornos. Sara Almeida Magro

En la última clase de la asignatura de educación inclusiva, cada grupo expusimos lo que habíamos trabajado sobre los trastornos de manera individual. En la clase anterior, dentro del grupo, estuvimos hablando y explicando cada uno el trastorno que habíamos elegido.

Lo mejor de esta exposición fue que cada grupo decidimos qué exponer y cómo hacerlo. Concretamente, en mi grupo decidimos hablar brevemente cada uno sobre el trastorno elegido, pero al ver que el resto de nuestros compañeros habían hablado ya de ello, nos decidimos que fuera Aitor quien nos hablara de su trastorno. Él había elegido la inteligencia límite por una cuestión personal. Cuando él nos lo explicó en el grupo de trabajo, me quedé muy impresionada, pero no por el trastorno en sí, sino por cómo había sido tratado a lo largo de su vida, tanto en el colegio como fuera del mismo. Sinceramente, me dio mucha rabia. Aun así, he de decir que me encantó el trabajo que hizo mi compañero.

Ahora pasaré a explicar los trastornos que más e llamaron la atención, ya fuera porque no eran muy conocidos para mí, o por cómo lo explicaron:


  • La espina bífida es un trastorno físico que consiste en una alteración en la columna vertebral. Dependiendo de la zona de la columna dónde se produzca, lleva consigo la inmovilidad de determinadas extremidades. Las barreras que puede encontrarse una persona que padezca este trastorno son: arquitectónicas, la dificultad para relacionarse con el resto de las personas, la sobreprotección de los padres, retraso académico y la falta de organización y de concentración. Estas pueden superarse adaptando el centro a la silla de ruedas (tanto los espacios comunes como el aula), normalizar la situación con el fin de evitar las discriminaciones o elaborar un plan de trabajo que le ayude a tener todo organizado.

  • La sordoceguera, como la propia palabra indica, afecta a los órganos sensoriales de la vista y del oído, es decir, que las personas que padecen este trastorno son ciegos y sordos, pero de manera simultánea. Aquí, nuestra compañera Lara, nos habló de Paco, un hombre mayor que padece este trastorno. En el video que nos enseñó pudimos comprobar cómo las personas que padecen este trastorno pueden ser menos dependientes gracias a que pueden comunicarse a través del tacto. Él puede llevar una vida como la del resto de las personas. Lo que más me gustó del video fueron las palabras de Paco, de las que destaco “yo intento buscar situaciones de felicidad”. Porque al final es lo que todos perseguimos: ser felices.

  • La miopatía y la lesión medular son trastornos físicos, y las personas que los padecen van en silla de ruedas. Por tanto las barreras principales a las que van a tener que hacer frente estas personas son arquitectónicas y la no adaptación de dichos alumnos en clase. Estas barreras pueden eliminarse utilizando técnicas de aprendizaje cooperativo en el aula, elaborando un plan de acogida y haciendo que todos los alumnos se sientan igual de importantes.

  • La ceguera consiste en la pérdida, total o parcial, del sentido de la vista. Una manera de ayudarles en el aula es iluminando correctamente la pizarra, tener material adaptado, así como no cambiar las cosas de sitio en el aula, o sí es así, avisarle de que se va a realizar dicho cambio.


  • El TDAH tiene como rasgos característicos la hiperactividad y el déficit de atención. Las barreras que afrontan los niños que padecen este trastorno son la baja autoestima producida por los logros que no consiguen dado que sus profesores no adaptan los objetivos a su ritmo de aprendizaje; frustración, las etiquetas y prejuicios, entre otras. Estas barreras pueden “derribar” partiendo de un cambio en la mentalidad del profesorado y utilizando técnicas de aprendizaje cooperativo que permitan que el alumno alcance los logros, adecuados a sus metas.

  • Los alumnos con altas capacidades se caracterizan por tener un coeficiente intelectual superior al de la media. A menudo, estos alumnos no son considerados como niños con necesidades, pero esto no es así, ya que no se obtienen de ellos resultados académicos tan brillantes como se espera. Luego, una de las barreras principales a las que estos niños se enfrentan es a la despreocupación de su aprendizaje por parte de los docentes. Sería necesario, igual que para el resto de los alumnos, adaptar los objetivos a su ritmo de aprendizaje: podrían establecerse metas más grandes para ellos, pero a través de actividades motivadoras.

  • Las personas que padecen el espectro autista se caracterizan por tener dificultades en las interacciones sociales y en la comunicación, y problemas de conducta. Como en la mayoría de trastornos, no todos los que lo padecen se comportan de la misma manera. Las barreras principales a las que tiene que hacer frente un niño autista en un aula son la desinformación del profesorado, las bajas expectativas que se tienen de él y la incapacidad para adaptarse a los cambios que se producen en el aula, entre otras. Para paliar esto, es imprescindible crear un clima adecuado en el aula, en el que la diferencia se entienda como algo natural y no como algo negativo; formar al profesorado; elaborar un cuaderno y pictogramas en el que aparezcan bien explicadas las rutinas y todo lo que se vaya a realizar durante el día a día. Nuestros compañeros que expusieron este tema nos pusieron un vídeo precioso del que quiero rescatar una frase: “Me gusta que me den abrazos”. Porque al fin y al cabo, a todos nos gusta sentirnos queridos y en eso, no somos para nada diferentes.

  • La parálisis cerebral es un trastorno no degenerativo que afecta al sistema nervioso central. Da lugar a problemas sensitivos y dificultades a la hora de comunicarse.

  • La dislexia es un problema en el aprendizaje que genera depresión, frustración y baja autoestima.

  • El síndrome de Down consiste en la alteración producida en uno de los cromosomas. Esto provoca un déficit en el desarrollo motor y de la percepción. Uno de los grupos que expuso este trastorno nos mostró un video precioso sobre la historia de una niña con este síndrome, pero contada por sus padres y abuelos. Me gustó, sobre todo, el mensaje de que la pequeña podría hacer de todo igual que otros niños y animaba a los padres que se encontraran en su misma situación para que lucharan.
Las barreras a las que tienen que hacer frente las personas que padecen este trastorno son arquitectónicas; la falta de integración dentro del aula, la desinformación de los profesores y las dificultades en el aprendizaje. Esto puede solucionarse tratando la diferencia como algo natural en el aula, adaptando las unidades didácticas a su ritmo de aprendizaje, proponiendo actividades dinámicas y motivadoras, eliminando las barreras arquitectónicas mediante la adaptación de centro…


Considero que para un profesor, independientemente de la especialidad que sea, ha de conocer los trastornos principales a los que puede hacer frente en su día a día en clase. Esto le ayudará a elaborar estrategias de cómo abordar el problema, teniendo siempre actitud positiva e inclusiva. Esto, sin duda, mejorará la práctica docente y la calidad de la enseñanza que ofrezcan. Todos los que nos queremos dedicar a esta profesión debemos ser conscientes de que los niños con trastornos van a estar en nuestras aulas y que les tenemos que ayudar. Que existen miles de maneras, pero la buena y la que considero como la mejor, es tratándoles como uno más en clase, dándoles la misma importancia que al resto, pero al mismo tiempo adaptándonos a las necesidades individuales que requieran. 

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